"La inteligencia no es, de por sí, una aristocracia con privilegios y sin deberes, sino apenas un instrumento potencial con ineludibles responsabilidades sociales."
José Bosadre
Es indudable que en momentos de crisis todos debemos “poner el hombro” y colaborar, pero la sensación que se tiene es que el hombro lo ponemos solo unos pocos, las empresas productivas que seriamente nos dedicamos a tratar de salir adelante y mejorar cada día, y el consumidor final.
Como citaba el escritor J.Bosadre “la inteligencia es un instrumento potencial con ineludibles responsabilidades sociales”. Es tiempo de que nuestra clase política, nuestros gobernantes de turno, las diferentes instancias de gobierno, asuman esta responsabilidad de pensar inteligentemente y actúen consecuentemente con las responsabilidades sociales que llevan sus cargos y las decisiones que toman.
Ellos también tienen que “poner el hombro”. Medidas como la vista en semanas pasadas del cierre de una empresa paraestatal con enormes problemas financieros y sin ninguna certificación de operación que mejorara sus procesos (como ISO9001, por ejemplo), son a mi juicio medidas atinadas que ven al bien global de todos los mexicanos antes que una proporción pequeña de trabajadores.
Sin embargo, nos preguntamos si nuestros gobernantes no pudieran usar también su capacidad de gobierno y de toma de decisiones para tomar medidas radicales de gastos innecesarios que el mismo gobierno tiene y que serian de enorme contribución a la solución de la crisis y al bien de miles de mexicanos. Pensemos, por ejemplo, en los millones que se aprueban para gastos de campaña. ¿Que finalidad real tienen? ¿Quien se beneficia realmente con este presupuesto? ¿Se llevan los controles reales y adecuados para la rendición de cuentas? O Pensemos en la lista interminable de congresistas plurinominales que existen ¿Son realmente necesarios? ¿Qué función cumplen? O en las interminables listas de gastos de viajes de toda nuestra gente de gobierno quienes no cuidan el dinero ni el presupuesto como lo hacemos el resto de las empresas tratado de optimizar el uso de los recursos para salir bien librados con nuestros números a fin de mes.
Por fortuna el aumento del 2% a medicinas y alimentos no se efectuó pues tendría serias repercusiones el ámbito agropecuario. En el caso específico de nuestro sector, según un estudio realizado por el Consejo Nacional Agropecuario que el alcance podría haber sido de hasta el 9% en la disminución del consumo. Si de por si la distribución y venta de carne viene atravesando un momento difícil desde el comienzo de la crisis y la resección, castigar aun mas al consumidor final, terminaría perjudicando a toda la cadena productiva de la que somos parte.
Si después de ver un serio intento del Gobierno Federal y de los Diputados y Senadores de trabajar con conciencia responsable en la aplicación de medidas como las que mencione arriba, creo que así sería más fácil entender medidas como las que se pretendieron tomar. Pero hasta que no se apliquen en corregir todo el desorden y los desequilibrios de gastos que existen “hacia adentro” parece fácil pensar que toman medidas arbitrarias sin la intención de verse nunca afectados ellos ni sus intereses personales, y sin la adecuada responsabilidad social que sus cargos conllevan.
Los animo a seguir trabajando de la mejor manera posible, cuidando nuestros gastos, revisando detalladamente nuestros presupuestos, trabajando juntos como Unión para mejorar nuestros costos y promover nuestros productos de excelente calidad de nivel internacional. Y al mismo tiempo ser cada día mas jueces objetivos del desempeño de nuestras autoridades ejerciendo una función de exigencia hacia las mismas.